La reorganización de cargos en el Municipio de Río Grande sumó un nuevo capítulo controvertido. El intendente Martín Pérez dispuso el traslado de su hermana, María Delfina Pérez, a la Dirección General de Relaciones Públicas y Eventos Institucionales, asegurando su continuidad dentro del rango de autoridades superiores con la remuneración mensual equivalente a los escalafones más altos de la función pública.
El movimiento administrativo generó un fuerte repudio en el ámbito político y social, dado que la práctica del nepotismo vuelve a quedar al descubierto en la estructura municipal. Con Agustín Pérez asentado en la Subsecretaría de Salud y María Delfina Pérez reubicada en una dirección estratégica, la conducción municipal otorga un claro favorecimiento a parientes directos en puestos de toma de decisión.
Especialistas en ética pública remarcan que la concesión de cargos de jerarquía a familiares directos vulnera los principios de igualdad de oportunidades, idoneidad y transparencia administrativa. En tanto, la resolución firmada por el Ejecutivo local confirma que el entorno familiar del intendente continúa percibiendo abultados sueldos estatales bajo el amparo de la planta de gabinete municipal.