La confirmación de que la empresa Roch S.A. no renovará su concesión hidrocarburífera en Tierra del Fuego encendió las alarmas en el sector energético provincial. La retirada paulatina de la infraestructura y de los equipos de la firma pone en evidencia la aceleración del deterioro en la producción petrolera, sin que existan medidas de contención para mitigar el impacto socioeconómico.
A lo largo de este proceso, el Gobierno nacional desconoció la gravedad de la situación y evitó intervenir para generar condiciones que garanticen la continuidad de las inversiones en la isla. Esta falta de gestión y de respuestas oficiales aporta de manera directa a la pérdida de puestos de trabajo, al estancamiento de la producción de hidrocarburos y al freno en el desarrollo de la actividad energética de la provincia.