En medio de la incertidumbre que atraviesan los operarios cesanteados del Grupo Mirgor en la ciudad de Río Grande, el dirigente Miguel Rodríguez informó sobre un encuentro institucional con Juan Donald, alto directivo de la compañía. Según expresó por medio de sus canales oficiales, el contacto buscó "comprender los hechos" y conocer la postura de la empresa ante el estallido de la crisis laboral.
Sin embargo, las declaraciones de Rodríguez no tardaron en despertar críticas. Si bien remarcó que continuará "escuchando a todos los actores relevantes" y que su prioridad son los trabajadores de la provincia, la secuencia de su agenda pública expone que la voz de los ejecutivos corporativos tuvo un lugar privilegiado en la toma de información.
La postura de buscar neutralidad frente a un escenario que deja a 300 familias sin sustento es interpretada por diversos sectores como una falta de definición política. En un contexto donde la estabilidad de la industria fueguina requiere posiciones contundentes en defensa de la mano de obra, las reuniones de pasillo con la patronal vuelven a instalar la duda sobre hacia dónde se inclina realmente la balanza de los referentes locales.