La causa nacional por Malvinas enfrenta un embate simultáneo en el frente diplomático y en el deportivo. Las revelaciones periodísticas confirmaron que el canciller Pablo Quirno ordenó una "aclaración" inmediata al embajador británico David Cairns, desligando al Estado nacional de la bandera “Las Malvinas son Argentinas” flameada en la cita mundialista para aplacar los reclamos del Reino Unido.
Esta actitud de retracción oficial coincide con el accionar punitivo de la Conmebol, que resolvió abrirle un sumario disciplinario al Club Atlético Tigre luego de que su plantel e hinchada replicaran la leyenda soberana. La amenaza de sanciones económicas contra la institución deportiva destapó un debate brutal sobre la sobreactuación del ente sudamericano ante causas históricas que atraviesan a la sociedad argentina.
Desde los centros de excombatientes y sectores opositores repudiaron que la diplomacia argentina pida disculpas al usufructuador británico mientras el fútbol sudamericano persigue a un club por izar los colores patrios. El malestar en la provincia de Tierra del Fuego es total, exigiendo respuestas claras sobre las directivas de política exterior que guían las relaciones con Gran Bretaña.