BERTONE ROMPIÓ EL SILENCIO CON UN DEMOLEDOR BALANCE CONTRA MELELLA: ACUSÓ "DESPILFARRO" DE FONDOS, RECHAZÓ LA REFORMA POR "REELECCIONISTA" Y TOMÓ DISTANCIA DEL PJ
Martes 23 de Junio de 2026
Nº de Edición 4180

BERTONE ROMPIÓ EL SILENCIO CON UN DEMOLEDOR BALANCE CONTRA MELELLA: ACUSÓ "DESPILFARRO" DE FONDOS, RECHAZÓ LA REFORMA POR "REELECCIONISTA" Y TOMÓ DISTANCIA DEL PJ

22/06/2026 | La exgobernadora reapareció públicamente en un podcast y trazó una radiografía crítica sobre el presente de Tierra del Fuego. Aseguró que en su gestión dejó 160 millones de dólares en el banco, denunció la pérdida masiva de empleo por falta de un modelo productivo y afirmó que las autoridades actuales del Partido Justicialista local no la representan.

La exgobernadora de la provincia de Tierra del Fuego, Rosana Bertone, sacudió el tablero político e institucional de la isla al reaparecer en la escena pública con declaraciones de altísimo voltaje. En el marco de una extensa y detallada entrevista mano a mano concedida al periodista Ángel Fretes en su podcast "Frente a Fretes", la exmandataria peronista lanzó durísimos cuestionamientos contra la administración de Gustavo Melella. Durante la conversación, Bertone no dejó títere con cabeza: denunció una "mala administración" de los recursos del Estado, desnudó la alarmante parálisis de obras clave, sepultó el proyecto de reforma constitucional calificándolo de maniobra meramente electoralista e interfirió de lleno en la interna del Partido Justicialista local, marcando una distancia irreversible con las autoridades partidarias actuales.

El primer golpe de efecto de la exjefa de Estado estuvo centrado en el plano financiero, donde contrastó la austeridad y el orden de su mandato con el panorama actual. "Cuando terminé mi gestión dejamos 160 millones de dólares en el banco", disparó Bertone, arrojando un dato contundente para desarmar el relato oficialista sobre la falta de recursos. Sostuvo que su gestión, concluida a fines de 2019, se caracterizó por ser "una administración ordenada, donde todo se publicaba en el Boletín Oficial, había una legalidad absoluta y no había despilfarro de los fondos del Estado". En contraposición, acusó al gobierno de Melella de llevar adelante una deficiente asignación presupuestaria y una preocupante "falta de afecto a la cosa pública", cuestionando con dureza por qué no se concluyeron proyectos de infraestructura vitales que ya contaban con financiamiento encaminado y una fuerte asistencia del gobierno nacional de Alberto Fernández, tales como la interconexión de los gasoductos San Martín y Fueguino o las plantas de tratamiento cloacal.

Al adentrarse en la realidad socioeconómica de la provincia, Bertone fue lapidaria respecto al rumbo laboral e industrial. Condenó que actualmente "no hay un proyecto de futuro, no hay un modelo productivo que se esté llevando adelante ni una visión de qué queremos para revertir esta enorme pérdida de puestos de trabajo". Bajo esta lectura de crisis, la exgobernadora argumentó su rechazo absoluto al proyecto de reforma de la Carta Magna provincial impulsado por el oficialismo. "Estoy en contra. Tenemos una Constitución moderna y los privilegios de la política se pueden corregir desde la propia política", determinó, añadiendo de forma picante que se trata de "una reforma muy politizada, que busca la reelección y que no está viendo las necesidades de la gente". Para la dirigente, la agenda pública del Ejecutivo está invertida, ya que se desgastan recursos en el debate constituyente mientras la provincia padece el deterioro de las escuelas, el colapso de la salud pública y la caída de la capacidad industrial.

Finalmente, el plano partidario y la introspección personal completaron un cuadro de definiciones de fuerte impacto para la interna peronista. Mostrándose en una faceta "más reflexiva", Bertone ensayó una autocrítica sobre su paso por la gobernación, admitiendo que la responsabilidad siempre es de quien conduce y que en su momento "podría haber dialogado más". Sin embargo, ese tono medido se transformó en un claro desafío político al referirse a la conducción del peronismo fueguino: "Yo sigo siendo afiliada al Partido Justicialista de Tierra del Fuego. Hay una conducción que particularmente no me representa, pero la respeto porque soy respetuosa de la institucionalidad". Si bien aclaró que Melella debe terminar su mandato en los tiempos legales y descartó apoyar un juicio político, le exigió a la Legislatura provincial abandonar la pasividad y ejercer una oposición más activa para ponerle un freno al deterioro generalizado de la gestión del Estado.