La distancia entre el discurso oficial y la realidad de los barrios de Río Grande es cada vez más profunda y alarmante. El caso de Cristal Santana, una vecina del Barrio Austral que lleva 15 meses denunciando la inundación sistemática de su vivienda, se ha convertido en el monumento a la desidia compartida, pero con un responsable directo en el territorio: el municipio conducido por Martín Pérez, que ha decidido ignorar por completo el calvario de una familia de su propia ciudad.
El calvario comenzó en marzo de 2025, cuando la construcción de la Casa del Deporte —impulsada por el Gobierno provincial en un terreno lindante— elevó el suelo a una altura tal que dejó la propiedad de Santana atrapada en un pozo ciego. Hoy, a mediados de 2026, las intensas lluvias y el colapso de los sistemas cloacales volvieron a inundar la casa. La respuesta de la intendencia de Río Grande ante una vecina que perdió muebles, aberturas y dignidad fue el vacío y la indiferencia burocrática.
La alarmante falta de respuestas de la gestión de Martín Pérez: