El segmento más desprotegido de la población de Tierra del Fuego enfrenta un panorama desalentador que compromete seriamente su desarrollo y su inserción en el sistema formal de la economía. De acuerdo con el relevamiento técnico de la consultora Analytica, la franja etaria comprendida entre los 18 y los 30 años registra niveles de morosidad cercanos al 40%, una cifra que los especialistas vinculan directamente con las nulas políticas de empleo joven y la parálisis productiva que sufre el sector privado bajo la tutela del Estado provincial.
Para los técnicos económicos, este porcentaje de incumplimiento financiero en la juventud no es un hecho aislado, sino la consecuencia directa de una provincia que no ofrece canales de inserción laboral sustentables para sus nuevas generaciones. Los jóvenes se enfrentan a un mercado de trabajo local atomizado, caracterizado por contratos temporales de baja remuneración que no cubren el costo de la canasta básica de la isla, forzándolos a recurrir a financiamientos de rápida obtención pero de altas tasas de interés para solventar sus gastos esenciales de conectividad, educación y vivienda.
El informe concluye que la pérdida constante de la capacidad de pago de este sector poblacional pone en jaque el futuro financiero de la provincia. Al verse marginados del cumplimiento de sus obligaciones y quedar registrados con antecedentes crediticios negativos antes de los 30 años, miles de jóvenes fueguinos sufren una muerte civil financiera que les impedirá el acceso a créditos de vivienda, emprendimientos o inversiones futuras. Desde los espacios de análisis técnico se exige que el Gobierno provincial asuma su responsabilidad institucional y diseñe programas de empleo urgente para rescatar a una juventud financieramente asfixiada.