La frase "del amor al odio" resume a la perfección el estado actual de las relaciones políticas en el arco oficialista y aliado de Tierra del Fuego. El legislador del Movimiento Popular Fueguino, Damián “Loli” Löffler, rompió lanzas de manera definitiva contra el gobernador Gustavo Melella a través de un duro descargo público donde tildó al mandatario de "caprichoso" y de haber perdido la brújula institucional de la provincia en pos de una ambición estrictamente personal: reformar la Carta Magna fueguina para habilitar su propia reelección.
El parlamentario del MPF utilizó los micrófonos de FM Espectáculo para manifestar el profundo malestar que genera la distancia existente entre los despachos gubernamentales y las urgencias de la calle. Löffler aseguró que la provincia atraviesa una etapa de fuerte deterioro en materia económica y social, potenciada por una parálisis institucional donde la gente ha dejado de acudir al Poder Ejecutivo porque sabe que no obtendrá soluciones. En ese marco, explicó que la Legislatura se convirtió en el verdadero epicentro de los reclamos ciudadanos de quienes buscan visibilizar sus crisis.
Löffler arremetió con munición gruesa al analizar las motivaciones reales detrás de la convocatoria a la reforma de la Constitución. “El Gobierno o el Gobernador, producto del capricho de su reelección y la reforma constitucional, ha perdido el rumbo”, lanzó con crudeza. El legislador argumentó que poner a la provincia en semejante proceso y gasto público carece de toda lógica y ética política cuando las familias fueguinas luchan por mantener sus puestos de trabajo y recuperar el poder adquisitivo en un contexto nacional y regional sumamente hostil.
La arista más filosa del discurso de Löffler tocó una fibra sensible: la hipocresía en el relato de la austeridad y el achique del Estado. El referente mopofista destrozó las promesas gubernamentales de reducción del costo político al sacar a la luz la alarmante cifra de nombramientos discrecionales. Con datos contundentes, detalló que el Ejecutivo provincial es el responsable del 95% del gasto político de la isla, manteniendo una obscena estructura que supera las 2.000 plantas políticas, un número que choca de frente con la realidad de los trabajadores del sector privado y estatal que sufren el congelamiento de sus ingresos.
La embestida de Löffler deja en claro que el consenso político en la provincia está quebrado y que la insistencia de Melella con sus planes de reforma constitucional se chocará con una resistencia feroz en el ámbito parlamentario. "La gente necesita laburar", sentenció el legislador, resumiendo en una frase el corazón de una demanda social que el Ejecutivo parece haber olvidado en su carrera por la permanencia en el poder. La acusación de que el Ministerio de Economía se financia "contra los intereses de las ciudades" mediante la retención de la coparticipación promete abrir un nuevo frente de batalla judicial e institucional entre la provincia y los intendentes.