SIN TRABAJADORES EN LAS PLANTAS, EL DERECHO AL GAS DE LA COMUNIDAD PENDE DE UN HILO
Martes 02 de Junio de 2026
Nº de Edición 4159

SIN TRABAJADORES EN LAS PLANTAS, EL DERECHO AL GAS DE LA COMUNIDAD PENDE DE UN HILO

1/06/2026 | El retiro de los operarios de la Planta San Sebastián deja desprotegida a la población. Vecinos y trabajadores unidos en la preocupación por el abandono técnico que pone en jaque la vida diaria de los fueguinos.

La crisis que estalló este lunes en el sector petrolero ya no es solo un conflicto de oficinas o de paritarias; se ha transformado en una crisis social que afecta la vida diaria de todos los habitantes de Tierra del Fuego. El paro por tiempo indeterminado dictado por el sindicato de petroleros privados retiró a la totalidad de los afiliados de las áreas de producción, dejando a la Planta San Sebastián —el motor que empuja el gas hacia las cocinas y calefactores de toda la provincia— en una situación de abandono total de personal calificado.

Para la gente en sus casas, la frase "si algo se rompe, no hay gas" se ha convertido en una pesadilla palpable. Las familias saben perfectamente que la planta funciona con una sola turbina al borde del colapso y que, al no haber personal idóneo adentro para realizar mantenimientos de emergencia debido al paro, cualquier falla técnica significará cortar el fluido al Gasoducto Fueguino. En una región donde el gas natural es un elemento de supervivencia básico y no un lujo, la vulnerabilidad de los niños, ancianos y hogares enteros ante un corte total es absoluta.

Por su parte, los trabajadores que sostienen la medida de fuerza en las afueras de la planta expresan que su intención no es perjudicar a sus propios vecinos, sino defender el derecho al trabajo de las casi doscientas personas que fueron despedidas en las últimas semanas. El gremio ya había advertido que si el Gobierno no garantizaba la continuidad laboral, se llegaría al extremo de cerrar las válvulas. Hoy, la comunidad fueguina se solidariza con el drama de los despidos, pero vive con el corazón en la boca, sabiendo que el calor de sus hogares depende de una tregua urgente que devuelva la dignidad a los trabajadores y la seguridad a la población.