El reciente informe de Moody's local puso la lupa sobre el corazón del presupuesto de Tierra del Fuego: la rigidez de su gasto corriente. Al explicar el deterioro de las finanzas provinciales, la calificadora advirtió que el peso de la masa salarial estatal se transformó en un componente sumamente difícil de flexibilizar en épocas donde los ingresos provinciales caen en términos reales.
Desde la entidad fueron enfáticos al señalar que el foco del problema no radica en los trabajadores públicos, quienes también padecen la pérdida del poder adquisitivo frente a la inflación, sino en la falta de una estrategia política y económica de fondo por parte de la administración central para corregir un esquema de erogaciones cada vez más pesado.
Con los ingresos en franco retroceso debido a la crisis, el Estado provincial se encuentra atrapado en una encrucijada peligrosa: el escaso margen de maniobra que le queda compromete seriamente su capacidad para sostener servicios esenciales, ofrecer paritarias que compensen la inflación y cumplir con el pago de sus compromisos financieros preestablecidos.