La traición interna y el ataque externo han configurado el escenario de conflicto más agudo para los obreros metalúrgicos de Tierra del Fuego en lo que va de la década. En un documento incendiario emitido tras analizar la "gravedad de la situación", el Congreso de Delegadas y Delegados de la UOM local expuso sin filtros el desprecio hacia un sector de denunciantes internos a quienes catalogaron como "serviles alcahuetes que traicionan a la Unión Obrera Metalúrgica y a las obreras y obreros afiliados".
De acuerdo a la información recogida por nuestros cronistas, estos elementos internos habrían actuado en perfecta coordinación con los sectores empresarios y la justicia para viabilizar una presentación judicial falsa. La maniobra terminó con el nefasto dictamen de los jueces Víctor Pesino y María Gonzales buscando la intervención de la conducción democrática de la UOM de la República Argentina. "Están cumpliendo expresas órdenes de los patrones y actuando como traidores a todo el movimiento obrero", fustigaron con dureza extrema desde las bases firmantes.
La respuesta obrera: Movilización o caos Frente a la inescrupulosa avanzada, la Seccional Río Grande demostró que no dará un solo paso atrás y que la paz social se ha terminado. Con la firma unánime de los cuerpos orgánicos —entre ellos los secretarios Martínez, Saldaño, Ochoba, Santana y Wolk— el sindicato notificó la orden de llevar la resolución a cada rincón, turno y fábrica metalúrgica de la zona industrial.
El plan de lucha inmediato incluye sitiar las calles de la ciudad. La convocatoria formal cita a las bases este martes 26 de mayo a las 15:30 horas en las puertas de la empresa Aires del Sur, instalación fabril que se encuentra bajo control obrero y tomada de manera pacífica. La consigna es clara: resistir en los portones frente a lo que consideran una dictadura judicial, respaldar a Abel Furlán, y demostrarle a las patronales siderúrgicas que los derechos de los trabajadores se defienden con los dientes apretados y en la calle.