Tierra del Fuego estuvo al borde del abismo social. La quita indiscriminada y feroz del subsidio al gas estaba completamente lista para dejar desamparados y a la intemperie económica a más de 6.000 hogares en el momento más inoportuno: las puertas de los meses más oscuros, gélidos y duros del año. Sin embargo, en un final de película, tras una vigilia cargada de angustia, llanto y desesperación en los barrios más vulnerables, la Legislatura provincial metió un agónico pleno de 11 votos a favor para congelar la polémica y temida medida, rescatando a contrarreloj a miles de ciudadanos de un destino catastrófico.
La noticia de la suspensión del recorte corrió como reguero de pólvora antes del amanecer y desató una oleada de mensajes eufóricos y suspiros de alivio entre las familias que ya no sabían qué elemento vender o de dónde sacar plata para afrontar unas boletas que prometían ser impagables. Para el vecino común, la jornada de ayer se vivió con el corazón en la boca, sabiendo que una votación adversa significaba sumergirse en un "infierno blanco" de deudas, frío y cortes de servicio en un territorio donde las temperaturas bajo cero no dan margen para el error ni para la teoría económica barata.
El impacto de la quita del beneficio era un golpe letal directo al corazón de la clase media y baja de la provincia, sectores que ya vienen sumamente castigados por el costo de vida general. Diversos colectivos sociales recalcaron durante semanas que quitar el subsidio en plena temporada invernal era una decisión criminal y carente de toda empatía básica. Por eso, el triunfo legislativo de anoche no se leyó como un logro partidario, sino como un escudo de emergencia que la propia presión de la comunidad logró instalar en la agenda de los diputados provinciales.
A pesar de que la paz y el calor retornaron momentáneamente a los hogares beneficiados, el clima social general se mantiene en un estado de alerta roja absoluto. Los referentes comunitarios fueron tajantes al declarar que la guardia no se va a bajar bajo ninguna circunstancia. La victoria de la madrugada es vista apenas como el primer paso de una batalla más larga: el pueblo ya le avisó a todo el arco político que vigilará de cerca cada movimiento institucional hasta que este subsidio se transforme en una ley inquebrantable, definitiva y blindada contra cualquier intento de saqueo a los bolsillos populares.