La cuenca hidrocarburífera fueguina vuelve a ingresar en una zona de catástrofe y parálisis total como consecuencia directa del fracaso de los acuerdos políticos impulsados por la gobernación. Los pozos convencionales que ya estaban en marcha y entregando los primeros resultados tras la transición de operadoras sufrirán un freno total a partir del primero de junio, debido a que Velitec se quedó de forma imprevista sin el personal operativo necesario para mantener la actividad en boca de pozo.
Las imágenes del éxodo en el norte de la provincia no dejan lugar a dobles interpretaciones: la firma transportista ALMAR ya comenzó a retirar sistemáticamente los módulos del yacimiento, dejando en claro que el supuesto plan estratégico articulado con Terra Ignis naufragó antes de lograr consolidarse en el terreno real. El cese de operaciones golpea de lleno las proyecciones financieras de la provincia, que dependían fuertemente de sostener con vida estas áreas maduras para mitigar la caída de los ingresos coparticipables y los fondos públicos.
Analistas del sector energético local señalan que este escenario expone el peor de los mundos: infraestructura en retirada, pozos apagados y promesas políticas que chocan de frente contra la realidad de los yacimientos. Mientras los camiones se alejan de la zona de operaciones cargando las estructuras habitacionales, crece la incertidumbre sobre el futuro de las regalías petroleras y la capacidad de la gestión actual para atraer inversiones serias que sostengan la industria madre de la región.