Lejos de calmarse, la polémica escaló con otra decisión clave del gobernador Gustavo Melella: la designación de Maximiliano D'Alessio como director de YPF por la provincia, manteniendo además su rol al frente de Terra Ignis.
Pero hay un dato que encendió aún más la bronca: un ingreso cercano a los 100 millones de pesos mensuales asociado a ese cargo. En un contexto económico difícil, la cifra generó indignación y alimentó las críticas.
En redes sociales y en la arena política, la narrativa ya tomó forma: “los melellos”. Una etiqueta que no solo apunta al gobernador, sino también a su entorno más cercano. Y ahora, con fuerza creciente, se suma una definición que circula sin filtro: D’Alessio también es melello.
La comparación irónica con los “susanos” de Susana Giménez no es casual: busca señalar un esquema de cercanía, poder concentrado y beneficios para unos pocos.
Entre frases que parecen admitir el manejo discrecional de la “caja” y designaciones con sueldos millonarios, la polémica ya no es solo política: es una discusión abierta sobre cómo se ejerce el poder en la provincia.
Y la sensación crece: no es un hecho aislado… es un círculo.