“Más del 70% de los fueguinos rechaza la reforma y ese número sube al 75% cuando se vincula al gobernador. No hay clima social para avanzar”, afirmó.
También cuestionó las prioridades del proceso: “Es una locura discutir una reforma en este contexto. La gente necesita respuestas en salud y soluciones concretas, no debates políticos”.
En clave electoral, advirtió sobre la fragmentación: “Hay mínimas diferencias entre los espacios y, si siguen divididos, todos pueden perder en la próxima elección”.
Además, señaló que el contexto nacional influye en la provincia y habló de un escenario político “complejo” y con señales de desgaste.